Hay que volver a los hábitos alimenticios de nuestros abuelos

Fuente: médicos y pacientes.com

29.06.09

 Comprar productos naturales, frescos y de temporada en mercados o pequeños comercios y optar por los asados, los guisos o los platos al vapor son algunas de las recomendaciones de los médicos de familia para mantener un buen estado de salud 

En España, al igual que en otros países desarrollados, los hábitos alimenticios han empeorado. Llevamos dietas poco equilibradas, los adolescentes cada vez consumen más comida rápida, realizamos escasa actividad física y cada vez llevamos una vida más sedentaria. Actualmente nuestro país, con una tasa del 13.9%, ocupa el tercer puesto en prevalencia de obesidad en el mundo, tras Estados Unidos (22,5%%) y Reino Unido (17%), según datos del estudio “enKid”, de la Asociación Internacional para el Estudio de la Obesidad.

En este contexto, los médicos de familia aconsejan a la población volver a los hábitos alimenticios y costumbres de nuestros padres y abuelos, como por ejemplo comprar productos naturales, frescos y de temporada, preferiblemente en mercados o pequeños comercios y optar por una forma de preparación sencilla como son los asados, guisos y los platos al vapor. “Además es importante saborear las comidas en familia e incluir un plan de ejercicio físico adaptado a las condiciones de cada uno y, si es posible, compartirlo también con el entorno más cercano, sobre todo cuando se tienen niños pequeños”, afirma la doctora Lourdes Carrillo, coordinadora del Grupo de Nutrición de la Sociedad Española de Medicina de familia y Comunitaria (semFYC) en el marco de las “Jornadas de Actualización en Medicina de Familia”, que se han celebrado recientemente en Zaragoza. 

Recuperar la dieta mediterránea

Los datos disponibles sobre hábitos dietéticos en España indican que en los últimos años se ha producido una evolución de la dieta mediterránea tradicional (rica en verduras; legumbres y fruta; pescado y aceite de oliva; con un consumo ocasional de vino; una ingesta baja de lácteos y azúcares simples y un consumo prácticamente nulo de alimentos preparados) hacia patrones alimenticios propios de otras sociedades occidentales, con un aporte más elevado de grasas de origen animal, en detrimento de los hidratos de carbono complejos y de la fibra vegetal.

De hecho, el mayor consumo de comida rápida o fast-food, se relaciona directamente con el aumento de las enfermedades cardiovasculares, debido, en parte, a la disminución de antioxidantes que ingerimos en los alimentos. Los antioxidantes, sustancias presentes tanto en la dieta como en el organismo, se encargan de contrarrestar el daño oxidativo generado, fundamentalmente, por los radicales libres. “Al consumo de frutas y verduras debemos añadir alimentos ricos en antioxidantes, como son las nueces, los cereales, la soja, las aceitunas y el aceite de oliva. Si consiguiéramos que toda la población aumentara el consumo de frutas, verduras y hortalizas hasta alcanzar los 600 gramos al día, se reduciría en más de un 30% el riesgo cardiovascular y de desarrollar un tumor”, asegura la doctora Panisello.

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